Internacional

“I have a dream”: 50 años del sueño de Martin Luther King

Estados Unidos conmemora este miércoles el 50 aniversario del simbólico y trascendental discurso «I have a dream» de Martin Luther King, que proporcionó el impulso definitivo a un movimiento de derechos civiles que aún dividía al país, pero también se convirtió en símbolo de la lucha por las libertades en todo el mundo.

«I have a dream» («Tengo un sueño»), la histórica declaración que King pronunció en la «Marcha en Washington» en agosto de 1963, fue el empujón que hacía falta para materializar un cambio demandado durante meses, pero también despertó la incomprensión de buena parte de la población blanca, que no estaba preparada para el movimiento.

La «Marcha en Washington» del 28 de agosto de 1963 era el colofón de un «verano del descontento negro», en palabras de King, que había comenzado con la violenta represión de manifestantes pacíficos en Birmingham (Alabama) tres meses antes.

Las más de 700 protestas que le siguieron infundieron en el país el temor a un movimiento violento. Una semana antes de la «Marcha en Washington», un 60% de los estadounidenses se oponían a su celebración, y en septiembre de 1963, un 50% del país opinaba en otra encuesta que el movimiento de derechos civiles iba demasiado rápido.

El Gobierno de John F. Kennedy trató incluso de evitar que se convocara la Marcha, temeroso de que se convirtiera en un revés para la Ley de los Derechos Civiles que el presidente había presentado ese junio ante el Congreso.

Ley de Derechos Civiles

Con todo, la poderosa imagen de King hablando de su sueño frente al monumento a Lincoln caló en los progresistas de todo el país y provocó que la mayoría blanca comenzara a tomar conciencia de la injusticia del estado de cosas.

Un año después, el presidente Lyndon Johnson firmó la Ley de los Derechos Civiles y en 1965 aprobó la Ley del Derecho al Voto, mientras los movimientos sociales de todo el país se apoyaban en las palabras de King, en especial tras su asesinato en 1968.

La frase «I have a dream» tampoco tardó en convertirse en un eslogan fuera de Estados Unidos: se coreó en el movimiento contra el ‘apartheid’ en Sudáfrica, se inscribió en el muro de Berlín y el construido por Israel en Cisjordania, y se blandió en pancartas durante las protestas en la plaza pequinesa de Tiananmen en 1989.

Ese mensaje universal ha hecho que «I have a dream» tenga hoy un puesto fijo en la mayoría de clasificaciones de mejores discursos del siglo XX, pero también que sea distorsionado por movimientos completamente opuestos a los ideales de King.

El 28 de agosto de 2010, cuarenta y siete años después de la «Marcha en Washington», líderes del movimiento ultraconservador, racista y clasista «Tea Party» se congregaron frente al Monumento a Lincoln para comparar sus ideas con el «espíritu» de King, en palabras de la discutible dirigente Sarah Palin.

La comunidad negra, víctima del desempleo

De cualquier modo, cincuenta años después, el «sueño» formulado por Martin Luther King durante la «marcha por la liberad y el empleo» se enfrenta a una implacable realidad: los negros estadounidenses siguen siendo, de lejos, las primeras víctimas del desempleo.

La tasa de desempleo de los afroamericanos (12,6% en julio) es de casi el doble que la de la población en general (7,4%). Comparativamente, la minoría hispana sufre un desempleo menor (9,1% en julio), por no hablar de la tasa de desocupación entre los asiáticos de Estados Unidos que ese mes ascendió a 4,3%.

«Las discriminaciones contra los afronorteamericanos siguen estando muy extendidas», dijo Heather McGhee, vicepresidente de Demos, un grupo de reflexión sobre la igualdad en Washington.

Incluso, a fines de 2000, en el pico de pleno empleo en Estados Unidos (3,9% de desempleo), los afroamericanos tenían una tasa de desempleo de 7,3%.

Además, son el grupo más numeroso de los que viven en la pobreza (27%) cuando sólo representan al 13% de la población.

No obstante, cerca de cincuenta años después del fin de la segregación, un afroestadounidense, Barck Obama, es el presidente de los Estados Unidos, mientras que los negros que acceden al sistema educativo experimentan enormes progresos.

El 86% de ellos llegó al colegio secundario, contra 38% en 1963, y 20% accedió a la universidad, contra 5% cincuenta años atrás.

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Ubicada en Internacional · agosto 28, 2013 · Comments (0)

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