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Editorial: Un reportero de verdad

Este martes, el país y el mundo del periodismo fueron sorprendidos con la triste noticia de la partida definitiva del comunicador caucano Antonio José Caballero, a la edad de 68 años, de los cuales la mayor parte los dedicó a este bello oficio. Si no toda, porque Caballero parece haber nacido periodista. Con su muerte, no solo se fue uno de los grandes de estos tiempos en el oficio, sino un ser humano excepcional.

El que hoy lo despidan con el mismo dolor todos sus colegas, todas sus fuentes y todos sus oyentes es porque hizo más que bien la tarea. Antonio José Caballero, dedicado especialmente al periodismo radial, fue el auténtico reportero, de aquellos que gastan zapato, que vibran con la noticia y buscan transmitirla mirando a los ojos a sus protagonistas. Todo con ingenio, con audacia, a todo riesgo, a toda costa.

Caballero escogió el periodismo en su esencia, como el ser reportero, y lo hizo con rigor. Especializado en temas canónicos, lo mismo entrevistaba a los papas, o cubría la elección de uno de ellos, o el funeral de otro, como lo hizo con Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, o estaba luego en el corazón de la selva buscando a ‘Tirofijo’, o arrancándole una entrevista, más de una vez a regañadientes, a Fidel Castro, o con Yaser Arafat, O Muamar Gadafi… O en el callejón de una plaza de toros entrevistando toreros. Y, lo mejor, que a cada uno interrogaba con conocimiento, siempre en busca de informar bien.

El país y sus colegas no olvidamos, por ejemplo, cómo aquel día del fallido golpe a Hugo Chávez, en el 2002, en el propio despacho tenso del Palacio de Miraflores estaba el micrófono de Antonio José, como salido de debajo de los tapetes. Eso es periodismo.

Después de una vida tan brillante, iniciada en la televisión, donde hizo sus primeros pinos como animador, y de su paso por algunas revistas como Cromos, las grandes cadenas, Caracol y RCN, tuvieron el privilegio de contarlo en su nómina. Deja Caballero un maravilloso ejemplo, para quienes deseen abrazar esta profesión, de lo que es realmente el oficio: la búsqueda callejera de la noticia. Se lleva gratitud y admiración. Y que se alisten en el más allá: Antonio José se fue, micrófono en mano, pues jamás, hasta sus últimos instantes, dejó de ejercer.

editorial@eltiempo.com.co

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Ubicada en Noticias en Red · diciembre 19, 2013 · Comments (0)

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