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Diomedes Díaz será velado en la Plaza Alfonso López de Valledupar

Diomedes Díaz será velado desde este mediodía en la Plaza Alfonso López de Valledupar. Tres días de duelo. Sus exequias serán este miércoles 25 de diciembre.

Diomedes Díaz nunca dejó de ser el hombre humilde que tenía el corazón dividido entre la música, su familia y su tierra, La Junta, en La Guajira, en donde nació hace 56 años.

Diomedes Dionisio Díaz Maestre, que nació el 26 de mayo de 1957 en La Junta, corregimiento de San Juan del Cesar, La Guajira, nunca olvidó su origen humilde.

El hijo de Rafael Díaz y de Elvira Maestre se sentía tan orgulloso de sus viejos, como los llamaba, y de haberse criado en la finca Carrizal, que fue, además, la fuente de inspiración de algunas de sus canciones más sentidas y recordadas: A mi papá:

Voy a componé un merengue
pa’ cantárselo a papá
un hombre que vive allá
cerca de la población…

El Cacique de la Junta, como lo bautizó Rafael Orozco, perdió el ojo derecho al recibir accidentalmente una pedrada cuando con algunos amigos trataba de alcanzar un racimo de mangos. Desde entonces usó un ojo de vidrio, relata una de las biografías más conocidas.

Sus amigos de infancia recuerdan que en la década de los 70, cada vez que se organizaba una parranda vallenata, Diomedes se ‘colaba’. Por eso se ganó el apelativo de el Chivato, por cuenta de otro amigo entrañable, el guacharaquero apodado Piyayo.

“Él sabía de su limitación vocal, entonces, lo único que buscaba era promocionar las canciones que ya escribía y empezaban a gustar”, recuerdan sus más cercanos amigos.

En ese entonces recibió el apoyo de su tío Martín Maestre, otro grande del acordeón y de la composición vallenata.

A los 15 años ya era mensajero en la emisora Radio Guatapurí, de Valledupar, en la que dio a conocer sus primeras composiciones como La Negra y El cantor campesino, grabadas posteriormente por Jorge Quiroz y Luciano Poveda.

Su amistad con el también desaparecido Rafael Orozco nació de la rivalidad musical que tuvieron de adolescentes en el Colegio Loperena de Valledupar.

Luego vinieron los contactos con Emilio Oviedo, que dieron paso al primer gran éxito musical de Diomedes: “Cariñito de mi vida”, grabado por Rafael Orozco, quien además lo bautizó con el célebre seudónimo de el Cacique de La Junta.

De los 28 hijos que tuvo de la unión con varios de sus amores, solo Rafael Santos, Martín Elías, Rafael de Jesús, Diomedes, Élder, Luis Ángel y Rafael María, heredaron la vena artística de su padre.

“Con tantos triunfos y no derrotas sino enseñanzas que nos ha dado mi papá… hemos aprendido a madurar y en esa madurez a conocerlo. Papá es excelente, como amigo es perfecto, como compadre leal, humanamente no le veo a papá sino enseñanzas”, dijo Rafael Santos de su progenitor, en una entrevista radial.

Los últimos años los compartió con Luz Consuelo Martínez, con quien se prometió amor eterno en la torre Eiffel de París.

“Estoy enamorado de Luz Consuelo. Solo quiero que la vida nos permita continuar con esta relación que es más fuerte que el roble. Sé que hay muchos que no han apostado por esta pareja, pero aquí están las pruebas de que Luz Consuelo es la mujer de mi vida, pésele a quien le pese”, diría en una rueda de prensa para varios medios.

 

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Ubicada en Noticias en Red · diciembre 23, 2013 · Comments (0)

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