Nacional

Exclusivo: Profesores de la UN hablan sobre los perjuicios del Bloqueo.

SOBRE LOS BLOQUEOS
EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
Presentación.
La Academia constituye un entorno cultural tan potente, como frágil. Por un lado, gracias al
conocimiento, se superan las barreras sociales de cada individuo singular y se pone en marcha toda
la fuerza múltiple de una nación, como han mostrado con claridad los países nórdicos u orientales.
Por otro lado, esa energía puede ser vapuleada muy fácilmente, como ha sido el caso con tantas
dictaduras latinoamericanas. Para florecer –y poder pasar de la belleza frágil de lo Ideal a la
acerada potencia de lo Real– la Universidad requiere ante todo espacio y libertad. El “espacio” es un
entorno físico y mental imprescindible donde se realiza una comunión de la inteligencia entre
maestros y estudiantes. La “libertad” deja que vuele esa razonabilidad, enlace de razón y
sensibilidad, y que se abran las puertas de la invención.
Es inmediato, por tanto, que el bloqueo acaba con la labor universitaria: rompe el espacio,
limita la libertad y destruye los tránsitos del saber; elimina las ilusiones de emancipación de los
individuos e impide los avances de una comunidad; maneja los más ramplones actos de
intimidación y fuerza; produce temor y silencio (obsérvese un testimonio sin nombre a
continuación); impone taxativamente una perspectiva por encima de las demás y elimina el diálogo;
pisotea cualquier deliberación; encoge el entusiasmo, la generosidad y el altruismo de los mejores
maestros; lleva al abandono, al desgano y al desinterés.
Es increíble que unos pocos violentos –evidentemente nada interesados por la Universidad o
por el saber– tengan el descaro y la desvergüenza de creer que pueden forzar lo que se les ocurra,
en detrimento de miles de universitarios. Sólo un verdadero desprecio por los demás y una crasa
ignorancia del mundo, de la ética, de la dignidad humana, pueden hacer que el irrespeto persevere.
Hay decenas de maneras de protestar y de generar reivindicaciones dentro del ámbito educativo,
que no vayan en contra de su fundamento mismo: la libertad de pensamiento. Es hora de que los
trabajadores, las directivas, el profesorado y –sobre todo– el estudiantado protestemos
vehementemente contra las acciones de hecho impuestas por unos pocos, allende la enorme
mayoría.
Recopilados gracias al Profesor Xavier Marquínez, siguen a continuación algunos testimonios,
entre muchos otros, de Estudiantes y Profesores de la Universidad Nacional de Colombia, en contra
de los bloqueos a los que venimos siendo brutalmente sometidos.
Profesor Fernando ZALAMEA, Departamento de Matemáticas, Facultad de Ciencias
————————————–
La defensa de los derechos fundamentales, como el derecho a un trabajo digno y una educación de
calidad, no se puede realizar por medios que atenten y demeriten los derechos de la mayoría,
mediante acciones y actitudes represivas y violentas en donde se impongan por la fuerza las ideas
de una parte de Universidad sin tener en cuenta a toda la comunidad universitaria. Debemos
recordar que vivimos en un país democrático, donde la fuerza de las ideas y las opiniones deben ser
fundamentadas en el bien de la mayoría, y las posiciones mezquinas y egoístas deben ser
denunciadas y sancionadas de tal manera que no queden impunes bajo el argumento maquiavélico
de que “el fin justifica los medios”.
Edward SUESCA, Estudiante de Doctorado en Ciencias Farmacéuticas;
Ronald JIMÉNEZ, Estudiante de Maestría en Ciencias Farmacéuticas;
Diana MILLÁN, Adriana FLORES&Leonardo FERNÁNDEZ, Estudiantes de Maestría en Microbiología
Me duele ver la Universidad en esta situación otra vez. Debemos estar unidos en búsqueda de una
solución integral para los graves problemas financieros que enfrenta la Universidad. Cada uno
peleando por sus intereses particulares debilita la institución. Los enfrentamientos, bloqueos y la
violación de los derechos de 30.000 estudiantes son la herencia de 50 años de guerra, no son
soluciones para problemas de la sociedad civil.
Profesora, Instituto de Ciencias Naturales, Facultad de Ciencias2
Ni aquí, ni en ningún lugar, puede ser que los intereses particulares de unos pocos pasen por una
encima de una comunidad usando el chantaje como medio para obtener su fin. Esto simplemente no
puede ser, justas o no sus peticiones. Me alegro que finalmente el Ministerio a través del Sra.
Ministra sentara una posición firme y concreta a no negociar ante el bloqueo. En particular, apoyo
indiscutiblemente toda la gestión realizada por el Sr. Vicerrector de Sede, incluyendo la solicitud
del acompañamiento de la Procuraduría, quien ante un grupo de personas intransigentes ha
mantenido el talante y liderazgo que necesitamos en una Universidad como la Nacional.
Profesora Dolors ARMENTERAS, Departamento de Biología, Facultad de Ciencias
La Universidad Nacional de Colombia es pública, financiada con los dineros de todos para que
eduque a las personas de todos los estratos sociales que quieran ingresar a ella. Por ser un bien
público, no puede convertirse en el objeto de presiones que impidan el cumplimiento de sus
funciones. El bloqueo de los edificios de la Universidad no debe ser la opción, cuando se quiere
hacer demandas al estado. Los cierres de la Universidad Nacional motivados por los bloqueos han
impedido la entrada a los laboratorios para realizar labores de investigación, que obstaculizan el
cumplimiento de compromisos adquiridos con entidades financiadoras y colaboraciones con otras
instituciones educativas; además han llevado a que estudiantes de pre y posgrado interrumpan sus
estudios y tesis de grado y a que se obstaculicen las pasantías e intercambios de estudiantes
nacionales e internacionales. Pensar en una educación pública de calidad requiere replantear la
estrategia del bloqueo de las instalaciones del campus; formar estudiantes creativos y
comprometidos con la institución y el país es la mejor manera de defenderla.
Profesora Martha FONTANILLA, Departamento de Farmacia, Facultad de Ciencias
La educación superior de buena calidad es una de las pocas avenidas que permite a un joven de
escasos recursos no solo superar la condición de pobreza, sino más adelante contribuir al progreso
del País. Permitir el bloqueo de la universidad pública es robarle a miles de estudiantes el derecho a
la educación que han conquistado con mucha dificultad. Bloquear la universidad es además impedir
a miles de empleados ingresar a sus sitios de trabajo y la ley colombiana considera esto un delito.
Debe haber consecuencias para quienes incurren en estos actos.
Profesora María del Pilar GÓMEZ, Departamento de Biología, Facultad de Ciencias
Nuestra semilla son los estudiantes que llegan ilusionados a estudiar, y añoran cambiar la sociedad;
nuestros egresados son la cosecha que entregamos a nuestra patria. En medio de este transcurrir,
es nuestra obligación darles el agua y los nutrientes que les permitan formarse adecuadamente, de
manera íntegra y crítica, para que el día de mañana alimenten a esta sociedad hambrienta de
justicia y conocimiento. Este proceso de desarrollo es sagrado; nadie lo debe interrumpir, ni alterar,
ni bloquear, ni posponer. Desconocer esto es falta de pertenencia a nuestra Universidad Nacional
de Colombia, a nuestra misión. Es dar razón a quienes desean privatizarla, y elitizar el
conocimiento. Si nuestra cosecha no es buena, la sociedad buscará alternativas. NO A LOS
BLOQUEOS.
Profesor Xavier MARQUÍNEZ, Departamento de Biología, Facultad de Ciencias
La Universidad Nacional de Colombia se debate entre dos bloqueos. El primero, sin duda de lejos el
más lesivo, tienen que ver con la tradición centenaria de nuestros gobernantes, quienes en general
no tienen altos niveles de educación y, más importante aún, no logran ver más allá de sus intereses
mezquinos. Esto los incapacita para ubicarse en un contexto universal y entender el papel central
que la producción de conocimiento básico, las tecnologías y las artes juegan en el desarrollo social y
económico de las sociedades. Frente a la evidencia abrumadora, generaciones de gobernantes
incrédulos deciden dar la espalda al apoyo de la educación pública superior y en particular a su
institución insignia, la Universidad Nacional de Colombia. La construcción de cualquier puente en
nuestro país, y la feria de corrupción que la acompaña, casi que cuesta más que el apoyo que la
nación brinda a la Universidad para su funcionamiento anual. El segundo tipo de bloqueos es terco,
agresivo y a todas luces equivocado. Lo ejerce un reducido número de trabajadores administrativos
de quienes se esperaría un mayor entendimiento del papel clave que juega la Universidad en el país 3
y una mayor solidaridad frente a su precaria situación. Esta crisis debería conglomerar las
voluntades y los esfuerzos de todos los actores: gobierno, estudiantes, trabajadores
administrativos, profesores, padres de familia y líderes nacionales para asegurar entre todos un
futuro para la Universidad, para la educación pública superior y para una Colombia mejor.
Profesor Joao MUÑOZ, Departamento de Biología, Facultad de Ciencias
Nunca pensé que me encontraría en semejante situación de esquizofrenia en una institución
universitaria: una incesante verborrea sobre la importancia y la supuesta excelsa calidad de la
docencia y la investigación, pero la realidad es un desolador panorama de inactividad y parálisis;
comunicados de las directivas sobre la garantía de acceso a los lugares de trabajo, cuando los
edificios se encuentran bloqueados con cadenas y pupitres; palabras vacías sobre el respeto mutuo
y el diálogo, al lado de insultos, intimidaciones, y violencia; declaraciones de amor al alma mater,
mientras se la ve languidecer y hundirse ante la apatía y la indiferencia de la comunidad entera.
Como siempre, el llamado es al debate, la creación de comités, el análisis, las reuniones de concejos,
los foros, las discusiones interminables, pero no parecemos ver la farsa del carrusel de palabras que
nunca incursionan en el plano de la realidad y de las acciones concretas.
Profesor Enrico NASI LIGNAROLO, Instituto de Genética
No estoy de acuerdo con el bloqueo.
1. La reciente destrucción de una escuela primaria en el interior del país, efectuada por la
guerrilla, causó un rechazo enorme en toda la opinión pública. Bloquear una institución que presta
servicio público es, básicamente, micro-terrorismo. Debería generar el mismo sentimiento de
rechazo.
2. Con la destrucción de la mencionada escuela primaria, por parte de la guerrilla, algunos de
los niños posiblemente no puedan nunca volver a estudiar. La UNAL atiende más de 30.000
estudiantes. Allí se mide que el micro-terrorismo en realidad no es tan micro.
3. Bloquea la UNAL aquel a quien no le importa la educación de los demás. Al hacerlo, deja a los
estudiantes con menos recursos a merced de los institutos privados y universidades de garaje; o
sea de la oferta y demanda: al que paga lo gradúan. Son falaces los argumentos de izquierda para
cerrar una Universidad. Venga de quien venga el bloqueo de la UNAL es un acto fascista. En este
caso ni siquiera es el Estado, sino un grupo privado con intereses igualmente privados.
Profesor Gabriel PADILLA, Departamento de Matemáticas, Facultad de Ciencias
Un personaje ruidoso y violento, con historia de agresión y violencia en su edificio, termina un día
lanzando a su vecino por la ventana, causándole la muerte, porque este le había pedido que bajara
el volumen de su equipo. No era la primera vez que le hacían ese reclamo. Las autoridades
policiales, la inmobiliaria, la administración del edificio, no habían logrado hacer nada frente a ese
personaje. ¿Miedo? ¿Desidia?
Un grupo de trabajadores de la Universidad Nacional decide un día bloquear los edificios,
agrediendo a grupos de estudiantes y profesores que intentan seguir en la actividad sin la cual la
Universidad no tiene sentido: la academia. Las autoridades universitarias emiten débiles
comunicados y, sobre todo, no hacen respetar lo primordial en la universidad (en la Nacional, en
cualquier universidad): el libre diálogo académico, la libre expresión de todos, el derecho a la
educación de los estudiantes. Los estudiantes no reaccionan y los profesores nos replegamos
esperando que el vecino ruidoso, potencialmente asesino, se calme. ¿Miedo? ¿Desidia?
Las dos historias suceden en la Colombia de 2013. Tal vez las dos historias sean diferentes en
los detalles, pero son muy similares en el extremo de “tolerancia” falsamente entendida que tanto
daño ha hecho, y que tanto corrompe los verdaderos valores de la academia, del vivir en
comunidad, de la tolerancia real. No sabemos hacer que los vecinos ruidosos nos respeten, no
sabemos hacer que grupos de personajes violentos, agresivos, no bloqueen la Universidad.
En el caso del vecino agresivo, la sociedad se dio cuenta del horror cuando ya había sucedido la
muerte de quien reclamaba sus derechos. En el caso de la Universidad… ¿cuándo se va a dar cuenta
la sociedad del horror? ¿Cuando desaparezcamos defenestrados los profesores y estudiantes que
nos atrevemos a reclamar nuestro derecho a estudiar, a investigar, a enseñar, a ser libres?
Profesor Andrés VILLAVECES, Departamento de Matemáticas, Facultad de Ciencias

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Ubicada en Nacional · septiembre 13, 2013 · Comments (0)

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