Cultura

“Los periodistas pasamos de ser héroes a ser canallas”: Leila Guerriero (audio)

La argentina Leila Guerriero, una de las mejores cronistas latinoamericanas - Foto José Luis García

Por José Luis García (@jotalgarcia)

“Venir a Bogotá siempre me da placer y venir a la Filbo también. Es como participar como de esa conversación literaria que se da en las ferias del libro en Latinoamérica: a mí me resulta muy estimulante. Siempre hay algo que surge inesperado, una idea, uno escucha algo deslumbrante”.

La argentina Leila Guerriero, que nos visitó con motivo de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, es una de las más importantes cronistas latinoamericanas, tal como se evidencia en “Plano americano”, un libro de perfiles de escritores, artistas y creadores que fue reeditado con algunas novedades por Anagrama.

De ella saltan a relucir, además de su conocimiento del oficio, su amabilidad, desenfado y generosidad para atender a la prensa y a sus lectores y admiradores. Siempre dispuesta a dialogar con la gente y a iluminarla con su enriquecedora experiencia, grata sonrisa y buen sentido del humor.

«No creo en el periodismo como una forma de salvar el mundo, para nada, pero sí creo que los periodistas de investigación han hecho muchísimo; lo vemos en Perú, por ejemplo, lo que han develado las investigaciones periodísticas, lo que está pasando ahora con todos estos expresidentes presos o con prisiones preventivas o condenados».

Leila presentó su más reciente libro en la Filbo-2019. «Se llama ‘Opus Gelber’ (Retrato de un pianista). Lo publicó Anagrama y es el perfil de uno de los mejores cien pianistas del siglo XX. Es un hombre argentino que se llama Bruno Gelber, que tuvo polio a los siete años, que quedó con una pierna paralizada».

Prosigue. «Y que un año y medio después de llegar a Europa tocó el Concierto No. 1 Opus 15 de Brahms, y el crítico más importante de ese país dijo que estaban en presencia de un milagro. Y a partir de ahí la carrera de Bruno durante 50 años se llevó a cabo alrededor del mundo, sobre todo en el continente europeo y en Japón, y yo lo entrevisté a él, que estaba de regreso a la Argentina, viviendo ahí desde el 2013, en un barrio superpopular que uno jamás asociaría con un pianista de su talento».

El periodismo de hoy

Los negros arabescos que forma su abundante cabellera tienen algo parecido a su muy personal forma de abordar los temas de sus historias y los perfiles de sus personajes. Algo que la diferencia de los demás, y de las demás.

Leila capta en una opaca radiografía el devenir reciente del periodismo. «Me produce mucha desazón cómo pasamos de ser héroes a ser canallas los periodistas. Latinoamérica estuvo recorrida durante muchos años por dictaduras horrorosas, hasta los años ochenta y en algunos casos bien entrados los noventa. Muchos periodistas denunciaron cosas y pagaron esas denuncias con sus vidas. El periodismo fue un defensor de los derechos humanos; se denunciaron dictadores, se denunciaron torturadores, y de pronto estamos en este presente tremendo en el que para la gente los periodistas son la peor carroña que pueda haber sobre la tierra. Creo que tuvo mucho que ver muchos factores: primero, el poder señalando a los periodistas como los generadores de todos sus males, digamos, el poder diciendo el periodismo miente, el periodismo es canalla, y la gente de alguna forma entroncando con esa idea o por lo menos los seguidores de esos poderosos. Los gobiernos más populistas empezaron a señalar esto».

Y no se come el cuento del periodismo ciudadano. «A eso se suma esta otra idea de que todos podemos ser periodistas, digamos, entonces el periodismo ciudadano, la participación de los lectores. El medio como diciéndole a todo el mundo que cualquiera pueda hacer periodismo. Y no, no cualquiera puede hacer periodismo, yo lo siento muchísimo. Una persona que está en la calle con una celular y manda un twitter, y porque acaba de ver un choque de esto y lo otro, y lo manda a un diario y se publica y tiene 400.000 retuits, esa persona no es un periodista: es un señor ciudadano buenísimo, gracias, responsable, que pasaba por ahí y mandó una información. Me parece que esto de seguir un poco tras lo que quieren los lectores y no imponer una agenda propia puede ser lo que termine acabando al periodismo más que las redes sociales, más que cualquier cosa».

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Ubicada en Cultura · mayo 3, 2019 · Comments (0)

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