Cultura

Ponce sufre cornada de 25 centímetros en axila y fractura de clavícula

Plaza de Valencia, 18 de marzo. 10ª de Feria de Fallas. Casi lleno. Enrique Ponce, asistido de cornada en la axila derecha y posible fractura de la clavícula izquierda.

El segundo toro de la tarde enganchó a Ponce al entrar a matar. Lo cogió de muy mala manera. Ponce, una vez cuadrado el toro, intentó la estocada en la suerte de recibir. Por dos veces el toro le negó la mano, visto lo cual al diestro optó por entrar a volapié sin rectificar la posición. En el encuentro, el toro hizo por él y lo derribó. Una vez en el suelo se cebó con el torero, le tiró varios derrotes y fue certero cuando le metió el pitón por la axila derecha.

Visiblemente mermado, retiraron a Ponce y le despojaron de la chaquetilla: una gran mancha de sangre en la camisa blanca descubrió que iba gravemente herido. Esperó que el toro doblara y, por su propio pie, marchó a la enfermería entre una gran ovación.

En ese toro, segundo de la tarde, Ponce había dictado una lección magistral de toreo y de conocimientos técnicos. El toro, una pizca remolón, quedó secuestrado en la muleta del maestro de Chiva a la segunda serie.

Aplicó el torero suavidad y temple por los dos pitones. Los cambios de mano le dieron riqueza a la faena y golpes de versatilidad. La demostración se cerró con unos doblones muy puros y con el toro entregado. Luego llegó la dramática cogida, que aún pudo tener más graves consecuencias.

El Juli mató tres toros

Por el percance de Ponce, El Juli tuvo que matar tres toros: los dos suyos y el segundo del lote del torero valenciano. Y otra demostración en el madrileño, en los tres toros. Toro parado y sin entrega fue el tercero, con el que El Juli jugó por igual las bazas del valor y la técnica. Fue apabullante con ese toro. Se metió en su terreno, le consintió y trató de alargar un viaje que el de Victoriano del Rio tenía muy corto. El final de faena fue una traca: aguantó los derrotes de un toro que le buscó las cosquillas en el remate de los muletazos, ya fueran por abajo o por alto.

El cuarto toro derribó en la primera vara y, cuidado en la segunda, quedó listo para la muleta. El Juli brindó la faena a la terna de banderilleros de Ponce y, ligerito al principio, a la segunda serie toro y torero pactaron un acuerdo de colaboración mutua. Larga embestida del toro y largos los muletazos de El Juli. Todo, además, muy ligado.

Se corrió el turno y El Juli mató el segundo de su lote en sexto lugar. Fue el toro más deslucido de la corrida, con poca fuerza y entrega, además negado por el lado izquierdo. La faena de El Juli fue una provocación continua, hasta que impuso su voluntad.

Tomó la alternativa Jesús Duque, que salvó con dignidad su primera faena a toro que llegó con poca movilidad a la muleta. La gente, muy cariñosa con el nuevo matador, le jaleó los medios pases que el toro admitía.

Duque mató en quinto lugar el toro que debía haber cerrado plaza. Gran toro en la muleta, aunque mansito en el caballo. La faena fue ganando puntos a medida que ganaba en confianza el novel espada. Valeroso y decidido, mantuvo digno el pulso del toro y lució más y mejor en el toreo al natural. Hubo quienes pidieron el indulto del toro, pero la sensatez imperó y Duque acertó al
primer envite.

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Ubicada en Cultura · marzo 18, 2014 · Comments (0)

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